Dibujar su inicial por todos lados. Sonreír cuando te habla como si fuera lo más gracioso del mundo y decirle con esa vocecita que es tonto. Creer que su olor tiene que formar parte de cualquier molécula de oxígeno que inspires, que sus pupilas y su iris van a acabar por trastornarte, porque esos ojos son encantadores. Tararear esa canción porque así te acuerdas de él en todo momento. Que cuando hables con él sonrías como una gilipollas a la pantalla del ordenador. Gritarle al mundo lo genial que es, y que nadie te diga lo contrario.
Alguien que me rompa las medias con la boca. Que se meta conmigo para hacerme fuerte. Alguien que se pierda a mi lado para después rescatarme de laberintos sin sentido. Alguien que saque la espada y me defienda de víboras, cabrones y putas. Alguien que cosa disfraces a mis días malos. Que no se enfade si no me entiende. Que me saque la lengua cuando me ponga tonta y me haga enmudecer. Alguien que no dé por hecho que siempre voy a estar ahí, pero que ni lo dude. Que rompa con lo establecido. Alguien que de vez en cuando decida perseguirme por los bares y conocerme otra vez. Alguien que me mire y tiemble. Que me quiera de resaca, enferma y ausente. Alguien que no se acostumbre a mí. Y sobre todo, que no tenga que perderme para darse cuenta de que me ha encontrado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario